La casi total ocupación de camas críticas que se registra en el sistema sanitario tanto público como privado de la provincia de Santa Fe no hace excepciones. La ciudad de Esperanza se encuentra en este mismo panorama que, además, dificulta la capacidad de atención y también resulta un inconveniente para las localidades vecinas puesto que oficia como centro de referencia. De la situación en la ciudad brindó detalles Luciano Rezzoagli, Secretario de Hacienda.

“Es una situación preocupante y compleja, estamos viviendo momentos muy difíciles. El sistema sanitario local se encuentra colapsado: no tenemos camas disponibles en este momento. Estamos viendo día a día qué camas se desocupan, estamos en lista de espera en lo que respecta a derivaciones. El problema sigue siendo la progresividad de los contagios y la batalla cultural: más allá de la situación epidemiológica, donde todos lamentamos no solo contagios, también el mal pasar de seres queridos, también tenemos que librar una batalla cultural contra quienes no toman conciencia de los daños que provocan las actuaciones de desobediencia y egoísmo de no tener solidaridad con grupos vulnerables. Es un tema extremadamente difícil”, comenzó diciendo Rezzoagli.

Con respecto al humor social, explicó que “desde las últimas restricciones hemos estado en absoluto y total contacto colaborativo con las 90 actividades que están contabilizadas aquí: le hemos brindado asistencia para que puedan funcionar en espacios abiertos públicos y municipales por turnos y cantidad de personas que pueden tener. También, las Secretaría de Producción había articulado la posibilidad estar ayudando con la petición de fondos: lo que no pudieran realizar en la web de la provincia, hacerlo de manera municipal”.

Sin embargo, contó que están teniendo protestas “que no miden la gravedad: tenemos gente que está pasando un mal momento porque no pueden desarrollar su actividad y estamos trabajando con ellos, pero otros por cuestión ideológica o que no creen en la pandemia, van a la marcha sin barbijo: le dicen ‘plandemia’ a la pandemia”.

En la continuidad de la conversación, remarcó que se encuentran en una coyuntura de colapso sanitario. “Estamos en esa situación en estos momentos. La evolución es día a día, estamos comunicados con el sistema de salud: no solo ocupamos establecimientos de Esperanza para casos exclusivos de la ciudad, somos centro de derivación del Departamento Las Colonias. Somos referentes. Lo que sucede acá repercute en todas las localidades, municipios y comunas”.

En relación a la posibilidad de adoptar nuevas medidas, señaló que “desde la propia Asociación Médica de Santa Fe fueron contundentes en la exigencia que elevaron al Gobierno de la Provincia de la necesidad de nuevas restricciones para cortar la circulación. Esto es una necesidad médica a las cuales, dentro de posibilidades y capacidades, tenemos que respetar. A todos nos preocupa tratar de lograr una normalidad con el desarrollo de todas las actividades protocolizadas y evitar así el contagio con una situación que permita a las personas ser responsables. Con la magnitud de casos que hay, estas medidas parciales no fueron suficientes para frenar los contagios. El sistema de salud está colapsado y está pidiendo medidas más contundentes. Estamos a disposición para la adopción de todas las medidas”.

En cuanto al comportamiento social, describió que “la sociedad en general, la mayor parte, es respetuosa, trata de seguir de manera adecuada los protocolos. Pero, aunque sean 10 de cada 100 los que incumplen, el daño es inconmensurable. Vemos que siguen proliferando las fiestas clandestinas, que atacamos con fuerza, pero necesitamos la colaboración de la policía provincial e instrucciones de fiscales que están a cargo de autorizar las intervenciones de policías o no. Para el caso de fiestas clandestinas, se necesita orden de allanamiento. El esfuerzo municipal no tiene el esfuerzo debido de las fuerzas provinciales”.

“Tenemos las cuestiones referidas al incumplimiento de protocolos en comercios y a la desobediencia en juntadas de espacios públicos: si no tenemos el acompañamiento de dueños de establecimientos y clientes, es difícil. No se puede colocar un inspector de tránsito en la puerta. Es un ámbito de lucha cultural: si no ganamos la lucha cultural, si no tomamos conciencia de la necesidad de cuidarnos, todas las acciones de control van a ser pocas”, cerró Rezzoagli.

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