¿El FMI y el realismo mágico o Alzheimer de los economistas del establishment (incluido Guzmán)?

Nacionales

Transitamos en estos días otro capítulo de la negociación con el FMI. Como los portales de los medios (cuya imagen está de ejemplo), presionan para un acuerdo a cualquier precio o a cómo de lugar, respondiendo a los intereses que representan.
 Y el título no es casual. Hace a la cuestión, por lo tanto lo aclaro.
El realismo mágico es un movimiento literario y pictórico de mediados del siglo XX y se define por su preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común.

Al Alzheimer los especialistas lo caracterizan por los siguientes síntomas: Las conexiones de las células cerebrales y las propias células se degeneran y mueren, lo que finalmente termina con la memoria y otras funciones mentales importantes. Los síntomas principales son la pérdida de la memoria y la confusión.

 Si observamos los títulos de los diarios de los últimos días, las opiniones de los “economistas serios”, e inclusive de algunos supuestamente de “los nuestros”, todos apuran un acuerdo con el FMI

Y allí encaja el título: de una u otra manera nos están queriendo mostrar algo irreal como cotidiano o común (realismo mágico) o no tienen memoria y están confusos (Alzheimer).

Tan es así que, en esta pulseada, el establishment revive a los muertos, como las últimas apariciones de Cavallo o el ministro echado por la Franja, López Murphy. Pero los titulares de los medios y la derecha cipaya apura y fogonea la idea de arreglar con el FMI, bajo pretexto de quedar excluido del mundo. Y esto también es irreal o confuso

Para entender un poco más sobre el tema debemos decir que el FMI no es el MUNDO. Es un organismo creado hace 70 años, bajo la tutela y el mando de EEUU y que responde obviamente a sus políticas.

No pagar no es quedar fuera del mundo, en todo caso es no quedar bien dentro de la política imperial de EEUU. Política imperial que ve amenazada su influencia en el patio trasero (América latina o Iberoamérica para ser más preciso) ante el avance de China y Rusia.

Ello explica el descabellado préstamo otorgado a Macri. Porque este préstamo tenía la serpiente dentro del huevo. Analicemos el caso: Argentina tiene que devolver el 70 % del préstamo en 2022 y 2023. Este año nada más y nada menos que 19.000 millones de dólares. IMPOSIBLE. No tenemos ese dinero.

Se abren dos alternativas: no pagar, cuyas consecuencias analizaré más adelante o aceptar un nuevo acuerdo. El nuevo acuerdo consiste en que el FMI nos da la plata para pagar ese compromiso ( es decir entra por un lado y vuelve a salir por el otro) a cambio de monitoreos trimestrales y condicionamientos de todo tipo. Es decir plantea un cogobierno en materia económica, donde la inestabilidad e incertidumbre será permanente durante estos dos años, en tanto al primer incumplimiento el acuerdo se cae y entraríamos en el tan temido Default. En estos casos debemos preguntarnos qué ganamos y qué perdemosPerdemos soberanía económica y política. Ganamos nada. Porque si hiciéramos todo bien, debemos realizar ajustes y pagar los costos del mismo, despejando el camino para que en el 2023 vuelva a ganar la derecha (cambiemos) y vuelva a endeudar al país. Nos alejaríamos de la gran nación americana en tanto seríamos el tapón al proyecto unificador, respondiendo a los intereses del imperio. Y por último este acuerdo, significa un perdón, un olvido a la deuda ilegal e ilegítima que perpetró Macri. Sería aceptar el latrocinio del establishment, la fuga de divisas y la pobreza del pueblo.

En el caso de no aceptar. Vamos a la historia. Kirchner gobernó sin el fondo, aplicó una política de distribución de ingresos y desarrollo de acuerdo a nuestras propias posibilidades. Estábamos en default y no por eso fue la catástrofe. Que nuestros funcionarios no conozcan la historia del peronismo, no significa que el mismo no existió.

Algunos podrán argumentar que no son las mismas circunstancias. Es verdad. Tampoco eran las mismas en el gobierno de Perón y sin el fondo hicimos otro país.

En conclusión, si no arreglamos las incertidumbres y vaivenes económicos serán iguales que arreglando, pero con una salvedad: mantenemos autonomía en materia de política económica.

Parafraseando a Perón: ellos colonizaron el país…ahora nos toca a nosotros descolonizarlo

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