Construimos bases inaugurales de una época que nos invita a sostener estructuras que, en décadas pasadas, si bien existían, pertenecían a vástagos sociales cuyas vergüenzas ajena y propia, no solo los aislaban de sectores respetables, sino, oficiaban de escudos que impedían mezclarse con estamentos nobles, majestuosos y augustos. Era, si se puede vaticinar, el modo natural en que estamentos respetables se mantenía a salvo de la lacra social. Ciertos valores sociales subvertidos invirtieron la pirámide convirtiendo, hoy – a estos sujetos – en autoridades, poder y gobierno.
Un intendente recientemente asumido cuyas iniciales son: Fabo Horacio Villa – y un sindicalista – ASOEM Villa Ocampo – explican una burrada disfrazada de autoritarismo, en términos de conflictos ante nombramientos de 40 trabajadores municipales en tiempo en que las facultades del intendente saliente – Quaín – no le impedían rubricar su decisión. Conforme a lo cual, se abonaron 5 sueldos – meses – consecutivos sin que las arcas financieras y económicas del ente municipal advirtieran grietas o fisuras en su estabilidad. La respuesta ante la prensa regional, el sindicalista explicó que el conflicto consiste en que Villa “no reconoce los nombramientos”.
Resulta difícil explicar un conflicto en términos conceptuales cuya raíz radica en que el entendimiento de un señor pervive en la creencia de que, la aplicación de la legalidad – o ilegalidad -, se sostiene o juzga atento a interpretaciones o subjetividades, según sus intereses o caprichos. No existe tal conflicto y si existe, los trabajadores tienen escasa responsabilidad. El conflicto, y a todas luces, lo tiene Fabio Villa con la Justicia, derechos laborales y prerrogativas excluyente de su antecesor.
Al compás de estos desatinos que se ilustran desde el vórtice apocalíptico del poder Ejecutivo de la localidad de Florencia, se suma un sindicalismo que, sin empacho, justifica los despido y hasta se da el gusto de explicar que este “conflicto” se habría evitado “si 40 personas trabajando bajo contrato” – basura – por 15 años para el ESTADO “habrían seguido en esas vergonzosas condiciones laborales”. Preceptos maquiavelistas se explican por su rigor inhumano, no desde el contrasentido autodestructivo. Un sindicato convertido en Vocero Oficial de impertinentes arbitrios acuñado en un confeso insensato.
El actual “conflicto” que obliga a navegar en la incertidumbre a 40 trabajadores municipales florentinos nombrados sin ningún reproche legal ni laboral abre grietas impensadas que se disputan entre el arbitrio de señores que cabalgan por encima de límites, cómplices poco dotados, y grupetes que se han creado para sí, códigos morales propios, lejos de estándares que establecen nobles metas y rigurosa legalidad.
