Ya no hay más tiempo. Maximiliano Pullaro está decidido a terminar de correr a la vieja guardia de la Corte Suprema de Santa Fe. Así se lo hizo saber a la cúpula de Unidos, de la que recibió apoyo pleno. Roberto Falistocco es el primer caído, mientras Rafael Gutiérrez aún resiste, pero la guardia del gobierno está más alta que nunca.
La reunión de Maximiliano Pullaro y Unidos
El miércoles de la semana pasada, luego de encabezar varias reuniones en Buenos Aires para terminar de rosquear el flamante bloque de Provincias Unidas, Pullaro volvió directo a su despacho para tener una conversación con la cúpula de Unidos. Allí, representantes de la UCR, el PRO y el socialismo se hicieron presentes para abordar un tópico excluyente: el avance contra Falistocco y Gutiérrez, lo que queda de la vieja guardia cortesana que aún no se retiró ni había anunciado -hasta ese entonces- su salida futura del máximo tribunal santafesino.
El dilema del prisionero
La estrategia pareciera haber funcionado, al menos en parte. La apacible tarde del lunes feriado fue interrumpida por el anuncio de Falistocco, que eligió una entrevista con el diario La Capital para dar a conocer su retiro dentro de un año. “Lo hablé el 10 de noviembre pasado, con motivo de mi cumpleaños y con mi círculo íntimo. Amigos y familia… Noviembre es el momento de finalizar mi carrera en el Poder Judicial”, dijo. Según comentó, quiere terminar primero con la reforma en el fuero laboral.
Sin embargo, en la Casa Gris no se confían. Quieren que Falistocco presente formalmente su renuncia. Como en el dilema del prisionero, su destino y el de Gutiérrez están atados. La única manera de separarlos es firmando la nota de dimisión. La razón es que el decreto, si sale, sale para todos los jueces excedidos en edad que aún no formalizaron su retiro. “No podemos hacer diferencias. La ley es igual para todos”, explicaron. Si Falistocco no presenta su renuncia, el anuncio mediático no le alcanza al gobierno para eximirlo de la avanzada final.
La reunión que detonó el último puente
En ese sentido, hay una luz de esperanza sobre la decisión de Gutiérrez: dicen que les hizo llegar indicios de que seguirá el camino de Falistocco. Hablan de emisarios que pidieron que no avancen, que el último mohicano de la vieja guardia anunciaría en breve su renuncia. El gobierno no quiere esperar más porque Gutiérrez tiene los votos para ser electo presidente de la Corte, pero se demora en su intento de lograr la unanimidad. “No es lo mismo correr por decreto a un juez porque está excedido de edad que correr al presidente de la Corte”, explican.
Gutiérrez es el símbolo de la resistencia cortesana. No sólo porque será el último en anunciar su retiro, sino también porque fue el que más enfrentó al gobierno. De hecho, la avanzada de la Casa Gris se activó después de una bilateral de diez minutos que mantuvo con Pullaro y que “no terminó bien”. Allí, el gobernador lo intentó convencer y la respuesta de Gutiérrez no fue la esperada. Sin embargo, dos días después, anunció su retiro Eduardo Bordas, secretario de gobierno de la Corte y mano derecha del cortesano, lo que se decodificó como un gesto que buscó desescalar el enfrentamiento.
En el dia de hoy, Rafael Gutiérrez habria firmado y presentado su renuncia para el mes de Noviembre 2026
